¿Buscamos Responsables? (en la Revista Universitaria de la UPV/EHU)

Las clases no están bien preparadas, las prácticas son deficientes y no nos hacen caso, el personal administrativo no se molesta lo suficiente… Estamos muy acostumbrados a quejarnos, y a buscar la raíz de los problemas en la incompetencia de los demás. ¿Cuándo empezaremos a ver el papel que nosotros jugamos en nuestro entorno?

Ya son unos cuantos años hablando de la relación médico-paciente: en el acto médico, es tan importante el modo en que se interacciona con el paciente como la interacción misma. Pero fuera del ámbito hospitalario, nos olvidamos de esta premisa esencial en cualquier aspecto de nuestra vida.

Ya sé que la responsabilidad de un profesional es cumplir con su tarea del modo más eficiente posible, pero es que yo creo que hacemos posible que una tarea se haga de modo eficiente cuando motivamos a ese profesional. ¿Que “no tengo por qué hacerlo”? Pues claro que no. Pero te conviene si quieres ser bien atendido, y además es lo natural.

A mí me gusta que alaben mi labor y que me estimulen a cumplir con ella, y cuando me encuentro con alguien que lo hace mi eficacia se multiplica. ¿Solo a mí me pasa? No creo Cuando un profesor no prepara las clases puede ser que nadie en el aula se interesa, pregunta, ni demuestra haber recogido los conocimientos transmitidos (¿cuántos de los que saben la respuesta a una pregunta del profesor levantan la mano para contestar?). Yo me sentiría inútil, y acabaría abandonándome en mi labor. Los pocos que no lo hacen se queman pronto, porque nadie les carga del combustible que necesitan.

Cuando un médico no te presta atención durante las prácticas, ¿has intentado llamar su atención primero? Él ya está aburrido de reclamar el esfuerzo de estudiantes que pasaron por sus manos antes que tú y que no se dejaron ayudar. Has de demostrarles que eres diferente a aquellos otros. ¿Has agradecido a la secretaria el tiempo y esfuerzo que ha invertido en tramitarte una solicitud? Para eso le pagan, sí, pero si te sientes agradecido, ¿por qué no decírselo? Tenemos miedo de sonreír a esa persona que está al otro lado de la mesa, y no consigo encontrar la razón.

Son tantos años de sentirse ajenos a los estudiantes, que médicos, profesores y personal administrativo acaban abandonando. No me extraña, y algunos ya son irrecuperables. Los demás lo serán pronto, porque nadie cambiará nuestra actitud distante del cliente que exige resultados después de leer el artículo. Es preferible asignar siempre a los demás la responsabilidad de sonreír primero para humanizar el trato y hacerlo cordial. Son los demás quienes tienen obligaciones hacia nosotros. Y cuando seamos nosotros los médicos o los profesores, también esperaremos a que sean los pacientes o los alumnos los que den el paso. Y como no será así, pronto nos abandonaremos a los mínimos requisitos para cumplir con nuestro trabajo…

Qué poco gratificante hacemos el relacionarnos con el resto del mundo, y aún no nos damos cuenta de que jugamos el papel más importante en ello.

Buscamos Responsables

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